Los tres papeles de Padre, Hijo, y Espíritu Santo son necesarios dentro del plan redentor de Dios para con la humanidad caída. Para salvarnos Dios proporcionó a un hombre puro que pudiera morir en nuestro lugar - el Hijo. Al engendrar al Hijo y al relacionarlo con la humanidad, Dios es el Padre. Y al obrar en nuestras vidas capacitándonos y transformándonos, Dios es el Espíritu Santo.
En resumen, los títulos Padre, Hijo y Espíritu Santo describen algunos papeles y actividades de Dios, pero no reflejan una trinidad en la naturaleza de Dios, o una doctrina de tres dioses. El PADRE se refiere a Dios en su relación paternal con la humanidad; El HIJO se refiere a Dios manifestado en carne; y el ESPÍRITU se refiere a Dios en actividad. Un hombre puede desempeñar tres papeles significativos. Por ejemplo se puede desempeñar como administrador, maestro y abogado, pero todavía sigue siendo una sóla persona. Además Dios no se reduce o se limita a tres papeles esenciales.
Un corolario de la doctrina de la Unicidad es que el nombre de Jesús que quiere decir Jehová-salvador, es el nombre supremo por el que Dios se ha revelado a la humanidad y es el nombre dado para salvación en el Nuevo Testamento. (Vea Mateo 1:21; Lucas 24:47; Hechos 4:12; 10:43; Filipenses 2:9-11; Colosenses 3:17). El Padre se reveló al mundo en el nombre de Jesús (Juan 5:43, 17:6), al Hijo nacido se le dio el nombre de Jesús (Mateo 1:21) y el Espíritu Santo entra en los creyentes en el nombre de Jesús (14:26). Por consiguiente, los apóstoles cumplieron correctamente la orden de Cristo (Mateo 28:19) al bautizar a los creyentes invocando el nombre de Jesús, y la iglesia debe hacer lo mismo hoy en día. (Vea Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:3-5; 22:16; Romanos 6:3-4; 1. Corintios 1:13; 6:11). Dado que Jesús es la encarnación de toda la plenitud de Dios, el nombre (singular) del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descrito por Mateo 28:19 es Jesús. (Vea Mateo 1:21; Lucas 24:47; Juan 5:43; 14:26).

